El nutriólogo mexicano Juan Manuel Romero explica en su libro “El que se enoja engorda” que al enojarnos, nuestro organismo libera adrenalina y cortisol. Estas sustancias nos inflaman haciendo que las células no puedan liberar energía, por lo cual no quemamos las calorías normales del día y tendemos a engordar.

Pero existen más razones científicas que validan esta teoría, el Instituto de Medicina del Comportamiento de la Universidad de Ohio confirma que las peleas provocan un aumento de la cantidad de insulina en la sangre, lo que estimula la ingesta de alimentos y la acumulación de grasa abdominal.

Así que la próxima vez que discutas con tu pareja, bien lo puedes culpar de no poder bajar de peso (¡es broma!). Pero te advertimos que basta con estar disgustado con la vida misma para no lograr adelgazar. Por esto debes evitar estar de mal humor y verás mejores resultados.