En las películas actuales se fuma menos pero se bebe más

Según las conclusiones del estudio, publicado en la revista médica JAMA Pediatrics, en el análisis se han detectado en total 500 marcas de tabaco y 2.433 apariciones de marcas alcohol. Asimismo, se observa que tras el acuerdo entre las compañías tabaqueras y la administración estadounidense, que limitaba la aparición de marcas, se redujo de manera exponencial en un 7%, cada año, después se mantuvo a un nivel de 22 por año a partir de 2006.

Por el contrario, ha habido pocos cambios en el tiempo que dedican los actores de la gran pantalla a consumir bebidas alcohólicas. De hecho, el número de escenas donde se consume alcohol en las películas calificadas para jóvenes ha subido de 80 a 145 por término medio por año.

“Estos resultados son preocupantes”, ha señalado el director del Centro de Comercialización del Alcohol y la Juventud en el Hopkins Bloomberg School de Salud Pública Johns en Baltimore, David Jernigan, quien entiende que muchas películas muestran que “todas las ocasiones son ideales para tomar una copa”.

Y dado que las películas influyen en cuánto fuman y bebe los adolescentes, habría que tener en cuenta los resultados para evitar el abuso de alcohol a edades tempranas y sus riesgos para la salud. “Ninguna película para jóvenes debería mostrar a menores consumiendo alcohol, ni alcoholismo, ni personas que beben y conducen al mismo tiempo”, concluyen los autores.

¿Qué es un Déjà vu?

Déjà vu o paramnesia es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. Es una alteración de la memoria por la que el sujeto cree recordar situaciones que no han ocurrido o modifica algunas circunstancias de aquellas que se han producido.

Este término fue acuñado por el investigador psíquico francés Émile Boirac (1851-1917) en su libro L’Avenir des sciences psychiques (‘El futuro de las ciencias psíquicas’), basado en un ensayo que escribió mientras estudiaba en la Universidad de Chicago, es una construcción francesa que significa literalmente “ya visto”.

En los últimos años el déjà vu ha sido sometido a seria investigación psicológica y neurofisiológica. Su explicación más plausible es que el déjà vu no es un acto de «precognición» o «profecía» sino más bien una anomalía de la memoria: la impresión de que una experiencia está «siendo recordada».

Esta explicación se ve corroborada por el hecho de que en la mayoría de los casos la sensación de «recuerdo» en el momento es fuerte, pero las circunstancias de la experiencia «previa» (cuándo, dónde y cómo ésta ocurrió) resultan bastante inciertas.
Asimismo, a medida que el tiempo pasa, los sujetos pueden exhibir un fuerte recuerdo de haber sufrido la «perturbadora» experiencia de déjà vu en sí misma, pero ningún recuerdo de los sucesos o circunstancias específicas que estaban «rememorando» cuando tuvieron dicha experiencia.

En particular, puede ser el resultado de un solapamiento entre los sistemas neurológicos responsables de la memoria a corto plazo (sucesos que se perciben como pertenecientes al presente) y los responsables de la memoria a largo plazo (sucesos que se perciben como pertenecientes al pasado).

Muchos teóricos creen que la anomalía de la memoria sucede cuando la mente consciente tiene un ligero retraso en la recepción de las entradas perceptivas. En otras palabras, la mente inconsciente percibe el entorno antes que la mente consciente. Esto provoca que la propia consciencia perciba algo que ya está en la memoria, incluso a pesar de que lo esté sólo un instante de diferencia con la percepción.

La ausencia de amigos es tan dañina como el alcoholismo

La ausencia de amigos es tan mala como el alcoholismo o la adicción al tabaco. Un estudio realizado por Julianne Hold-Lunstad, de la Universidad de Brigham Young (EE UU), y publicado en PLoS Medicine estimaba que la falta de relaciones sociales equivale a fumar más de 15 cigarros al día. Tras realizar un seguimiento a 300.000 personas durante siete años, Hold-Lunstad y sus colegas demostraron que no tener amigos es más perjudicial para la salud que llevar una vida sedentaria o, incluso, ser adictos al alcohol.

Aumentan la longevidad. Tras realizar un seguimiento a 1.500 personas durante una década, científicos australianos han llegado a la conclusión de que en los individuos con un amplio círculo de amigos el riesgo de fallecer se reduce un 22%. “Estar conectados con otros es esencial para vivir más años”, concluían los investigadores en la revista Journal of Epidemiology and Community Health. Si somos víctimas del cáncer, el efecto resulta aún más evidente. En 2006, un estudio de la Universidad de California (EE UU) sobre 3.000 mujeres que padecían cáncer de mama reveló que las enfermas sin amigos íntimos eran cuatro veces más propensas a fallecer debido al tumor que las que tenían diez o más amigos.

Todo corazón. Un reciente estudio de la Universidad de Duke (EE UU) con un millar de pacientes solteros afectados por patologías cardíacas reveló que, transcurridos cinco años, solo sobrevivía el 50% de los enfermos que no contaban con un amigo de confianza, frente al 85% de supervivientes entre aquellos pacientes que tenían al menos una relación de amistad sólida.

Amigos de la infancia. El papel que juegan los amigos en la infancia es crucial. Por un lado, evita la obesidad porque, según un estudio publicado en Annals of Behavioral Medicine, “la socialización actúa como sustituto de la comida” y evita el abuso de alimentos que potencian el sobrepeso. Además, Russ Jago, de la Universidad Bristol (Reino Unido), ha demostrado que la actividad física de los niños aumenta considerablemente cuando juegan con sus mejores amigos. Por otra parte, la depresión en la infancia está directamente relacionada con la ausencia de amigos, como ha comprobado William Bukowski en una investigación publicada en la revista Development and Psychopathology.

Cambian tu cerebro. Usando resonancia magnética funcional, John Cacioppo y sus colegas de la Universidad de Chicago (EE UU) han demostrado que tener amigos modifica el funcionamiento del cerebro, concretamente de la región del estriado ventral, asociada a las recompensas. Según los autores del estudio, las neuronas de esta región se activan en mayor número y con más intensidad si estamos bien acompañados que si llevamos una vida solitaria. Un dato a tener en cuenta dado que el estriado ventral es un área crítica para el aprendizaje.

Camaradas analgésicos. Es mejor ponerse una inyección o curarse una herida en presencia de un amigo. Según un estudio publicado hace algunos años en la revista Psychosomatic Medicine, la percepción del dolor se reduce cuando una persona a la que consideramos cercana está físicamente presente.