Un compuesto del vino puede ayudar en tratamientos contra la obesidad

Entre las variadas causas de la obesidad, una de las que se han identificado es la resistencia a la leptina. Ésta es una hormona producida por el adipocito (célula de la grasa corporal) que se encarga de informar al cerebro que ya hay suficiente grasa acumulada para que éste se percate de que el cuerpo ya está saciado de comida y de la orden de parar de comer, informa NCYT.

Cuando se sufre de obesidad, las células del cerebro que se ocupan  de mantener el peso corporal no funcionan como deberían, porque el cerebro no puede reconocer normalmente las señales químicas –como la leptina– que se envían desde el tejido adiposo. Las personas con obesidad presentan resistencia a la leptina (de forma parecida a la resistencia a la insulina de algunas personas con sobrepeso).

Científicas del departamento de Bioquímica y Biotecnología de la Universitat Rovira i Virgili (URV), en España, comprobaron que una subfamilia de compuestos fenólicos del vino –conocida como proantocianidines– permite que las células del cerebro recuperen la sensibilidad a la leptina en personas con obesidad.

Estas células, al volver a funcionar normalmente, habilitan los mecanismos compensatorios para reducir la ingesta excesiva de comida y, consecuentemente, disminuir el exceso de grasa corporal.

En el experimento, las investigadoras lograron que las proantocianidinas restauraran la sensibilidad a la leptina y que el hipotálamo reconociera la señal, interpretara la información y activara el mecanismo.

Además, se cree que la resistencia a la leptina se debe parcialmente a la inflamación del hipotálamo causada por la sobrealimentación. Se ha evidenciado que administrar polifenoles de la uva reduce esta inflamación.

Las ratas del experimento tratadas con fenoles de la uva no redujeron el volumen del cuerpo significativamente con la dosis y en el breve tiempo que duró el experimento, pero de todas maneras el peso y la masa corporal de las ratas se redujo del 10 al 16% respecto de las que no fueron tratadas.

Las autoras creen que incluir estos fenoles en la dieta de humanos con sobrepeso u obesidad podría ser una buena estrategia para reducir la ingesta excesiva y regularizar la sensibilidad a la leptina, y que una terapia como ésta podría usarse en complemento con otras terapias antiobesidad.

Estudio sugiere que dormir menos de lo normal favorece la obesidad

Un nuevo estudio ha revelado que dormir poco una noche puede hacer que algunas personas consuman más calorías al día siguiente. El resultado del estudio se logró tras una revisión sistemática y un meta-análisis, realizados por un equipo de investigadores del King’s College de Londres, Reino Unido.

El meta-análisis combinó los resultados de muchos estudios de intervención realizados anteriormente, informa NCYT. La revisión reveló que las personas que habían dormido menos de lo necesario habían consumido un promedio de 385 calorías extra por día.

Gerda Pot y Haya Al Khatib analizaron y contrastaron los resultados de 11 estudios con un total de 172 participantes, en los que se había comparado los efectos de la restricción del sueño en un grupo, versus otro grupo de control, midiendo la ingesta de calorías de las personas durante las siguientes 24 horas.

Los investigadores encontraron que dormir menos horas de lo recomendado no había tenido un efecto notable sobre cuánta energía gastaban los participantes al día siguiente. Por eso, estas personas habían ganado unas 385 kcal por día.

El estudio también reveló que la falta de horas dormidas también influía en el tipo de alimentos que elegían comer las personas. Los investigadores observaron que en la mayoría de los casos la ingesta de grasas había aumentado y la de proteínas había bajado –no notaron cambios en el consumo de carbohidratos.

Dormir poco es uno de los riesgos más habituales para la salud. La vida moderna acarrea un desorden del sueño que se ha masificado y que involucra la disminución de las horas dedicadas a dormir. Los autores del estudio, quienes publicaron su trabajo en European Journal of Clinical Nutrition, señalan que se necesitan más investigaciones para averiguar el impacto de la falta de sueño a largo plazo en la nutrición, y si dormir más podría ayudar a prevenir los desórdenes alimentarios y el sobrepeso.

Lamentable: Susan Boyle no podrá cantar nunca más por esta razón

Es el mayor sí que he dado” dijo el jurado Piers Morgan cuando la vio cantar. Fue el 11 de abril del año 2009 cuando Susan Boyle se hizo presente en Britain’s Got Talent, un programa de talentos que celebraba su tercer temporada. El resto de los jueces (Simon Cowell y Amanda Holden) también se quedaron estupefactos. Prejuzgando por su apariencia, jamás creyeron que iba a cantar tan bien.

Rápidamente la cantante escocesa se hizo famosa dejando a todo el mundo sin palabras cada vez que la oía. Eso fue lo que sucedió cuando entonó “I Dreamed a Dream” del musical Los miserables. Sin embargo, y pese a aquel pasado emocionante, una triste noticia se hizo viral, justo en el Día de la Música: Susan Boyle ya no podrá cantar, padece síndrome de Asperger.

Ella mismo lo confesó un tiempo atrás: “No he cantado en directo porque he estado muy enferma. La respuesta corta es que todo esto tiene que ver con mi síndrome de Arperger”. También padece una diabetes de tipo 2, según informaron los medios británicos, lo cual agrava su situación.

La noticia conmueve al mundo, más aún cuando apenas pasaron pocos meses de la salida de su último trabajo de estudio, A Wonderfull World. Su estrellato fue intenso: vendió más de 16 millones de discos, estuvo nominada al Grammy 2011 como Mejo Album Vocal Pop y ganó varios premios. Para todos, el futuro de Boyle era prometedor. Esperemos que su diagnóstico sea reversible.

Estas son las posibles razones de porqué tienes un tic en un ojo

El tic en el ojo es básicamente un espasmo causado por un nervio en el músculo del ojo que está bajo mucha presión. Y es que los párpados son de por sí muy delicados, así que los músculos son susceptibles a diferentes tipos de efectos.

Usualmente desaparece por sí solo, pero si tu párpado no deja de vibrar, podría ser que puedas hacer algo mínimo para detener el espasmo si encuentras al culpable.

  • Tomas mucha cafeína: Tus hábitos con respecto al café pueden ser los culpables de ese tic. Las propiedades estimulantes de la cafeína pueden acelerar el ritmo cardíaco y el metabolismo, y poner tanta presión en los músculos, que el resultado es una vibración extraña en el ojo. No hay una cantidad específica que pueda provocar el tic, pero si te preocupa, puedes bajarle a las cantidades cafeína para minimizar el efecto.
  • Estás estresada: Tu cuerpo puede reaccionar con el estrés de diferentes maneras, y el tic en el ojo es sólo una de ellas. Es señal de que tu cuerpo está bajo más presión de la que debería. Si es el caso, no te queda de otra mas que relajarte o hacer algo para aliviar el problema.
  • Alergias: Cuando tienes una alergia, se libera histamina en tu sistema, causando que tu cuerpo reaccione de diferentes maneras. Un tic en el ojo es una reacción común, así como la hinchazón en los ojos y la comezón. Para esto te pueden recetar unas gotas para ojos.
  • No estás durmiendo lo suficiente: Tus párpados son uno de los músculos más sensibles del cuerpo humano, así cualquier desequilibrio, por más pequeño que sea (y eso incluye falta de sueño), puede afectar su estado. Cuando esto sucede, tus ojos estará muy cansados y los músculos empezarán a vibrar. La solución es obvia: duerme más.
  • Necesitas cambiar de lentes: Si tu ojo vibra cuando lees un libro o estás en frente del compu, podría ser señal de que necesitas un cambio de graduación. Esto sucede porque los músculos están trabajando de más para concentrarse.
  • Podría ser un tumor: No te asustes, esto no es muy común que digamos, pero suele suceder. Si nada parece funcionarte, podrías hablarlo con tu médico para descartar algo grave. El tumor podría estar en el cerebro, y para encontrarlo, te tendrían que hacer una gran serie de estudios.

¿Sigue vibrando?

Si el tic no desaparece, podrías considerar la opción de una inyección de botox con un especialista. De acuerdo al Departamento de Salud y Servicios Humanos de USA, el Botox es un tratamiento aprobado por la FDA para tratar los espasmos en los párpados. Éste congela el nervio para detener los espasmos y dura por más de 3 meses.

Vía: EMEdeMUJER

 

Ella perdió 60 kilos eliminando estos 3 elementos de su dieta

140 kilos…

La joven llegó a pesar 140 kilos, pues “comía durante todo el día, luego bebía por la noche; después tenía resaca, comía mucho peor”. Misty comenzó a ser adicta al alcohol y al tabaco, hasta que decidió cambiarlo todo.

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La chica decidió dejar de beber y de fumar, además de someterse a una dieta. Dos años después, tras mucho esfuerzo, Misty ha conseguido perder más de 60 kilos.

Misty olvidó las hamburguesas, pizzas y comida grasosa, para consumir frutas, verduras y comenzar a hacer ejercicio: yoga.

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“Hago ejercicio para desarrollar mi tono muscular, y no pienso en las calorías que quemo. Estoy haciendo esto por mi cuerpo, no a mi cuerpo”.

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Como ves, algunos cambios en nuestra rutina podrían hacer la diferencia, como en el caso de Misty que abandonó el alcohol, el tabaco y la comida poco saludable.

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La amistad no sólo se siente bien; también ayuda a regular nuestra biología para superar el estrés

Nuestras conexiones sociales y lazos afectivos son muy importantes para ayudarnos a sentirnos más felices. El espíritu gregario se ha observado científicamente en muchas especies animales como mecanismo de ayuda mutua y de supervivencia. Los humanos, como es obvio, no estamos ajenos a esto: una y otra vez necesitamos la compañía de otros para ayudarnos a superar problemas, sentirnos más seguros y manejar el stress.

¿Cómo es que nos ayudan los amigos a manejar el estrés a nivel psicológico? Una nueva investigación observó de cerca el rol de las relaciones de amistad entre los chimpancés, para llegar a la conclusión de que los amigos no sólo crean un “amortiguador social” al ayudarnos durante tiempos de crisis, sino que también reducen los niveles generales de estrés simplemente con estar presentes en la vida de otro. En términos biológicos, esto se manifiesta regulando cómo el organismo maneja las hormonas indicadoras de estrés.

El estrés se ha estudiado en extenso en una gran variedad de primates no humanos –incluyendo chimpancés, macacos y papiones– y es sabido que puede ser devastador. Por ejemplo, los niveles altos de estrés en los papiones pueden causar úlceras gastrointestinales e incluso muerte prematura. Los lazos sociales fuertes parecen actuar como un colchón que amortigua las peores consecuencias de este estado físico y psíquico. Hay un amplio abanico de consecuencias para la salud que están relacionadas con niveles altos o bajos de estrés. Por ejemplo, cuando las madres papiones están menos estresadas, disminuyen las tasas de mortandad entre los infantes de la especie.
Cuando se trata de lo que pasa en el cuerpo, se sabe que un buen ambiente social se correlaciona con una disminución de las hormonas indicadoras de stress, como los glucocorticoides. Eso sí, aún no se sabe exactamente cómo ocurre esto.
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Un nuevo artículo científico publicado en Nature Communications observa los dos posibles mecanismos detrás de los vínculos sociales que actúan como amortiguador del stress en los chimpancés. Los investigadores estudiaron dos teorías contrastantes: una es que los “compañeros vinculantes” (amigos) sólo ayudan a que los tiempos particularmente estresantes sean más llevaderos, y la otra es que los efectos del compañerismo se sienten durante el día.
Observaron a chimpancés en lo salvaje en Uganda durante dos años y notaron una serie de interacciones sociales agresivas o bien vinculantes. Esta observación incluyó tiempos en que los animales estaban descansando, cuando estaban acicalándose unos a otros o cuando notaban la presencia de miembros de otros grupos de la especie. También midieron sus niveles de stress a través de los glucocorticoides presentes en muestras de orina.
Para crear una situación potencialmente estresante, un asistente de campo esperó hasta que pequeños grupos de chimpancés estuvieran cerca del borde del territorio y percutió en las grandes raíces sobresalientes de los árboles, replicando los golpes que hacen los chimpancés para comunicarse entre grupos sociales. El objetivo era ver cómo percibían los individuos estos intercambios de percusión, dependiendo de su soporte social.
Los niveles de hormonas en la orina mostraron que los individuos tendían a estar más estresados cuando se encontraban (o creían que se habían encontrado) con chimpancés de otros grupos, lo que no resulta ser sorprendente. Pero el estudio también mostró que las relaciones sociales parecieron limitar los niveles de estrés en todo momento, no sólo en las situaciones más críticas. Esto sugiere que para los chimpancés es importante tener “compañeros vinculantes” con quienes interactuar regularmente en comportamientos amigables y cooperativos, y hacia quienes no suelen mostrar conductas agresivas.
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De acuerdo al estudio, dentro y fuera de situaciones críticas, la presencia de compañeros vinculantes efectivamente regula el sistema que se encarga de las hormonas del estrés, reduciéndolo en momentos particulares y también en general.
Una hipótesis adicional se desprendió del estudio, y es que los autores creen que la oxitocina (llamada con frecuencia “la hormona del amor”) puede ser responsable de esta regulación. Más generalmente, este equilibrio hormonal también puede ayudar a mejorar el sistema inmunológico, las funciones cardíacas, la fertilidad, el humor e incluso la cognición.
Para la gran mayoría de las personas es obvio que los lazos de amistad favorecen una vida más amable y una percepción de un mundo menos amenazante, pero tener evidencias de que hay una correspondencia biológica a esta percepción, y que los efectos de los lazos fraternales son medibles, puede ser un aporte para futuros estudios sobre la evolución humana y nuevas maneras de abordar las interacciones sociales. A partir de esta base podrían surgir desde nuevos enfoques terapéuticos para la salud mental y física, hasta otras formas de diseñar currículos educativos.

Diferencias entre Deporte y Actividad física

¿PRACTICAS DEPORTE O ACTIVIDAD FÍSICA?
Jugamos al fútbol, practicamos surf, padel o una ruta de mountanbike, entre otras muchas cosas, para divertirnos. Y es que si pensamos en el deporte, seguro que a continuación aparece el término diversión. No vamos desencaminados cuando hacemos esa asociación porque ya desde sus orígenes deporte, significó ante todo eso: entretenimiento. Disfrutamos con el deporte y vivimos todo lo que nos da beneficiándonos de sus ventajas.

Pero además de ese factor de diversión, en todas las definiciones del término aparecen elementos comunes como el espíritu de lucha, el ejercicio físico y el juego. Además, la intensidad del ejercicio físico también marca las diferencias de niveles individuales a alcanzar.

Al hablar de deporte no nos podemos olvidar de algo que marcará las diferencias; la competición. En él se incluyen unas normas y reglas y la observación de ciertas prácticas que de otra forma no se incluirían en el ejercicio físico, tales como el uso de equipamientos y prendas especificas.
Los estereotipos, las corrientes creadas desde los medios de comunicación, o el simple hecho de no saber diferenciar bien el deporte de la actividad física, hacen que caigamos en errores o tomemos el camino equivocado al elegir lo que nos va a producir más beneficios para nuestra salud.


Si te haces esta pregunta; ¿qué objetivos y que quiere conseguir un deportista?, seguro que empiezas a dar con la clave entendiendo que un deportista buscará como máxima la mejora de su rendimiento. El futbolista, el jugador de baloncesto o el nadador tienen que seguir unas pautas para conseguir sus metas: correr más rápido, mover más peso, bajar sus marcas… y todo esto hacerlo en el menor tiempo posible y no necesariamente de forma saludable. Por lo tanto, aquí ya hay una gran diferencia: el deporte lleva implícito la mejora del rendimiento para alcanzar un objetivo en el menor tiempo posible, y por el contrario la actividad física o la mejora de la salud se plantea en un largo espacio de tiempo.

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En el camino hacia el éxito, el deportista tiene que trabajar en rangos que estén lo más cercanos al máximo, es decir, tiene que moverse en el terreno del mayor esfuerzo, mayor precisión, concentración, en el de una dieta estricta… lo que les va a llevar a un mayor desgaste físico y mental.
El deporte, además, impone unas reglas a las cuales hay que adaptarse sin importar mucho cuales son los factores de riesgo. Por ejemplo, en el fútbol la intensidad cardiovascular la marcara la velocidad del balón o del contrario que hay que superar. Se flexionaran, rotaran o extenderán articulaciones en ángulos no convenientes para la salud. En el deporte, la persona que lo práctica tiene que adecuarse a él, por el contrario cuando hablamos de actividad física el objetivo pasa por programar, dosificar y adecuar en entrenamiento a las características, necesidades y objetivos de cada persona.
En este punto la prescripción del ejercicio y el control de las variables que lo condicionan deben de estar debidamente programadas para conseguir alcanzar los objetivos. Debe realizarse de acuerdo a la edad, sexo, necesidad a corto y a largo plazo, nivel de condición física, disponibilidad temporal y escenario donde se realizara el entrenamiento.
Si entendemos la actividad física como una herramienta capaz de mejorar la salud comprenderemos que para que el organismo responda a los estímulos que provocamos tendrá que ser dosificado al ritmo biológico que cada sistema tiene para experimentar mejorías significativas, pudiendo ser éste cardiovascular, óseo, muscular o metabólico.
En definitiva, podemos aconsejarte que cuando practiques deporte lo hagas de manera controlada y no de forma extrema. Si tu objetivo es la mejora de tu salud, la actividad física individualizada siempre será la mejor elección.

 

Por cada minuto que empleas en el ejercicio físico ganas siete de vida

El tiempo corre inexorable para todos nosotros, y es inevitable envejecer, pero el modo en que lo haces y tu calidad de vida dependen solo de ti. El reloj avanza, pero tú puedes hacer que vaya más despacio.

A partir de los 30 comienzan a deteriorarse varias constantes que limitan tus capacidades, como puede ser el pulso, la frecuencia cardiaca máxima. Tu corazón va perdiendo capacidad de bombear sangre y oxígeno, la sangre se va haciendo más espesa; todo ello produce que nuestra actividad aeróbica se vea limitada e incluso se reduzca, lo que lleva aparejado una ganancia significativa de peso. A partir de los 40 comenzamos a perder musculatura, lo que reduce nuestra movilidad; los reflejos se van ralentizando, empezamos a perder neuronas y la memoria empieza a perder facultades.

El panorama pinta negro, pero hay estudios publicados por prestigiosas universidades americanas que confirman que el ejercicio y la carrera pueden invertir y retrasar este proceso. Así lo afirman expertos de la universidad de Harvard y de Illinois, que argumentan que la mayoría de estos deterioros se producen porque a partir de cierta edad dejamos de hacer ejercicio, no usamos ciertas partes vitales de nuestro organismo, y esto provoca la aceleración del deterioro de muchas funciones.

Ya en el siglo XVII el doctor escocés Buchan afirmaba que nada contribuía más al envejecimiento que la falta de ejercicio. Estas investigaciones han venido a demostrar ahora que esta teoría era cierta.

El hecho de estar más o menos en forma y en tu peso puede suponer una expectativa de vida de al menos 7,2 años más. La universidad de Texas pidió a un cierto número de voluntarios de 20 años que durante sus vacaciones solamente reposaran en la cama. Tres semanas después, encontraron que al final de este periodo sus constantes se habían deteriorado hasta niveles similares a los de una persona de 40 años. Posteriormente pidieron a otro grupo de voluntarios de 40 años que durante un mes siguiera un plan de entrenamiento y tonificación muscular. En seguida comprobaron como sus constantes mejoraban hasta ser similares a lo de una persona diez años menor.

Actualmente existe consenso unánime a nivel científico en la recomendación de que hay que realizar un mínimo de 2,5 horas de ejercicio a la semana, para mantener un buen nivel y calidad de vida.

Estos estudios concluyen también que los beneficios no se quedan sólo en una mejora del aspecto físico y un bienestar inmediato, sino que realizar ejercicio regularmente alarga la vida. Profesores y médicos de Harvard y del instituto Nacional de Cáncer de USA afirman que cada minuto que inviertas en hacer deporte y estar activo te producirá un retorno de hasta 7 minutos más de vida. El hecho de estar más o menos en forma y en tu peso puede suponer una expectativa de vida de al menos 7,2 años más.

La importancia de una buena calidad de vida

Investigadores de la universidad de Illinois han concluido que aquellas personas que hicieron 75 minutos de ejercicio moderado a la semana aumentaron la esperanza de vida alrededor 1,8 años. Afirman que cuanto más intenso es el ejercicio más mejoras obtienes y más prolongas tu calidad de vida. Los mayores beneficios los obtenían aquellas personas que realizaban alrededor de 450 minutos de actividad moderada a la semana. Este grupo vio prolongar su vida una media de hasta 4,5 años más que otro grupo de la misma edad que no hacía ejercicio.

Estudios similares del profesor Stuart Olshansky de la Universidad de Illinois concluían que correr regularmente puede prolongar la vida útil hasta 6 años.

Nunca es tarde para empezar, da igual la edad a la que decidas invertir en tu salud. Otros estudios realizados por el Colegio de Cardiología Americano demuestran que el sedentarismo es casi tan nocivo para la salud como el tabaco. Aquellas personas que permanecen sentadas más de 6 horas al día tienen una expectativa de vida de hasta un 40% menor que aquellos que no pasaban más de 3 horas es esta posición cada día.

Por ello, la sola posibilidad de vivir en mejores condiciones físicas y mentales debería motivarte para realizar ejercicio a diario. Olvida la pereza y el clásico “mañana empiezo”. Piensa que hacer ejercicio es la mejor inversión a corto y a largo plazo que puedas hacer. ¡Vivirás más y mejor!

Nunca es tarde para empezar, da igual la edad a la que decidas invertir en tu salud.Siempre vas a notar los beneficios y tu organismo va a mejorar todas sus constantes, tengas la edad que tengas. Lógicamente cuanto antes empieces y más ejercicio hagas, mejor.

Se puede concluir, por tanto, que el ejercicio es lo más parecido que existe a beber de la fuente de la eterna juventud.

El ejercicio con impacto y sus beneficios para los huesos

Los huesos deben trabajar con impacto, por su propio bien.

Las investigaciones han establecido definitivamente que someter a los huesos a un estrés contralado y de forma continua favorece la fijación del calcio, y por lo tanto una mayor masa ósea o al menos la reducción de pérdida de masa ósea en personas que envejecen. Lo que ha sido objeto de controversia, sin embargo, es la cantidad de fuerza que se necesita para estimular la médula – y cómo aplicar esa fuerza en la vida cotidiana.

Investigadores de la Universidad de Bristol han reunido hombres y mujeres adolescentes – el cuerpo acumula la masa ósea con rapidez en este momento de la vida –  realizando un entrenamiento específico con supervisión de unos monitores que medían las fuerzas G generadas en el hueso. Antes y después del entrenamiento se midió la

densidad ósea de las caderas de los voluntarios. Una semana más tarde, los científicos recuperaron los monitores para comprobar la exposición de cada adolescente a las fuerzas G, una medida del impacto.

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Los que experimentaron impactos de 4,2 G o superior – aunque éstas fueron poco  frecuentes – tenían huesos de la cadera notablemente resistentes. El trabajo adicional realizado por los mismos investigadores mostraron que…

correr 1,5 km en 10 minutos o saltar sobre una caja de al menos 40 cm de alto fue necesario para producir fuerzas mayores.

La importancia de estos hallazgos es que la gente debe probablemente correr más rápido o saltar alto para generar fuerzas suficientes para ayudar a construir los huesos. Desafortunadamente, pocos adultos mayores son propensos a realizar este tipo de ejercicio.

En siguientes experimentos, los mismos investigadores contaron con 20 mujeres mayores de 60 años con monitores de medición de fuerzas G y realizaron clases cardiovasculares, varios paseos cortos y cada vez más enérgicos y una sesión de step. Ninguna de las mujeres alcanza el umbral de 4-G – ninguna, de hecho, generó más de 2,1 G de la fuerza en ninguno de los ejercicios.

Las consecuencias son un tanto preocupantes. Dr. Jon Tobias, profesor de reumatología de la Universidad de Bristol que dirigió los experimentos, dice que mientras que los impactos que producen menos de 4 G de fuerza pueden ayudar a los adultos a mantener la masa ósea, no está claro cuál es el nivel de la fuerza por debajo de 4 G que se necesita.

Así, el Dr. Tobias dice, los jóvenes y los adultos sanos probablemente deberían realizar ejercicio con impacto, al menos varias veces (sprint, saltar una caja de 40 cm de alto o salto con los pies juntos en el mismo sitio).

Un estudio realizado por otros investigadores publicado en enero, encontró que las mujeres entre 25 y 50 años que saltaban al menos 10 veces dos veces al día con 30 segundos de diferencia entre cada salto, aumentó significativamente su densidad ósea de la cadera después de cuatro meses.

Otro grupo de sujetos, que saltaban 20 veces al día, demostró aún mayores ganancias. Por desgracia, las personasosteoporosis-300x203 mayores no han llevado a cabo ejercicio de alto impacto: sus cuerpos y los huesos pueden no ser capaces de manejar este tipo de actividad, con más probabilidades de mejorar su salud ósea.

El Dr. Tobias y sus compañeros esperan entender mejor qué nivel de impacto beneficia a estas personas. Mientras tanto, cualquier persona con incertidumbre sobre el estado de sus huesos debería consultar a un médico antes de iniciar un ejercicio de alto impacto (también se aplica a los que tienen antecedentes de problemas en las articulaciones, como la artritis). Por su parte, el Dr. Tobias dice: “Tengo la intención de seguir corriendo hasta que mis articulaciones se desgastan.”

 

Aunque no lo creas, este recurrente hábito te hace engordar

El nutriólogo mexicano Juan Manuel Romero explica en su libro “El que se enoja engorda” que al enojarnos, nuestro organismo libera adrenalina y cortisol. Estas sustancias nos inflaman haciendo que las células no puedan liberar energía, por lo cual no quemamos las calorías normales del día y tendemos a engordar.

Pero existen más razones científicas que validan esta teoría, el Instituto de Medicina del Comportamiento de la Universidad de Ohio confirma que las peleas provocan un aumento de la cantidad de insulina en la sangre, lo que estimula la ingesta de alimentos y la acumulación de grasa abdominal.

Así que la próxima vez que discutas con tu pareja, bien lo puedes culpar de no poder bajar de peso (¡es broma!). Pero te advertimos que basta con estar disgustado con la vida misma para no lograr adelgazar. Por esto debes evitar estar de mal humor y verás mejores resultados.

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