Según las conclusiones del estudio, publicado en la revista médica JAMA Pediatrics, en el análisis se han detectado en total 500 marcas de tabaco y 2.433 apariciones de marcas alcohol. Asimismo, se observa que tras el acuerdo entre las compañías tabaqueras y la administración estadounidense, que limitaba la aparición de marcas, se redujo de manera exponencial en un 7%, cada año, después se mantuvo a un nivel de 22 por año a partir de 2006.

Por el contrario, ha habido pocos cambios en el tiempo que dedican los actores de la gran pantalla a consumir bebidas alcohólicas. De hecho, el número de escenas donde se consume alcohol en las películas calificadas para jóvenes ha subido de 80 a 145 por término medio por año.

“Estos resultados son preocupantes”, ha señalado el director del Centro de Comercialización del Alcohol y la Juventud en el Hopkins Bloomberg School de Salud Pública Johns en Baltimore, David Jernigan, quien entiende que muchas películas muestran que “todas las ocasiones son ideales para tomar una copa”.

Y dado que las películas influyen en cuánto fuman y bebe los adolescentes, habría que tener en cuenta los resultados para evitar el abuso de alcohol a edades tempranas y sus riesgos para la salud. “Ninguna película para jóvenes debería mostrar a menores consumiendo alcohol, ni alcoholismo, ni personas que beben y conducen al mismo tiempo”, concluyen los autores.